Blog Familias Integradas

DB. Imagen disponible en línea. Escribo este post el 31 de enero, fecha en que los salesianos alrededor del mundo celebran la fiesta de Don Bosco. Y rescato una publicación de septiembre del 2015 en la que el papa Francisco relata una anécdota de San Juan Bosco para explicar la importancia de su estilo educativo en la sociedad actual.

Mamás terrenales.La maternidad me desborda. Es dar un giro completo por todos los grados de enojo, amor, frustración, tristeza, amor otra vez, ilusión, felicidad, temores... y así todos los sentimientos reunidos con una intensidad que sorprende. A veces no sé cómo puede caber tanto dentro del pecho.

Amemos a las madres para que ellas puedan amar a sus hijos... Las mamás son todo lo que sus hijos quieren. Así de claro me lo dijo mi hijo de 6 años y sus palabras siempre me acompañan. Sobre todo cuando escucho a mi compañera que se preocupa porque la hija está enferma y le tocará pedir permiso en el trabajo. Y suda más que antes de la cita para una citología.

Sobre los niños y el respeto. Hay algo que estoy aprendiendo gracias a mi hijo y es a aceptar a los demás así como son y a respetar. Hasta el momento, no ha habido nadie mejor que él para ayudarme a descubrir y vivir esto con mucha atención.

Perder es solamente parte del juego. Nada más. Suena duro e instintivamente uno se resiste a educar a sus hijos para que pierdan. ¿Quién en su sano juicio va a querer tener un hijo perdedor? Pero al detenerme a pensar mejor en el asunto me doy cuenta de que la palabra está bastante denigrada y que ser perdedor no se trata de algo bueno o malo, sino simplemente de algo que nos ocurre a todos más de una vez en la vida, es una probabilidad real, un lugar en el que ya hemos estado varias veces.

 Fotoperiodista Jaime Anaya. Estamos a mediados de diciembre y a pocos días de Navidad. En mi casa tenemos calendario y corona de Adviento, además de árbol navideño, y con eso tratamos de estar a tono con la época. Pero una imagen cruel me sacó de esta aura de felicidad que el Papa Francisco ha pedido que no nos dejemos quitar a pesar de la violencia que vive el mundo. Es una fotografía en blanco y negro. En ella se distinguen cuatro adultos y un niño, probablemente hay otro menor de edad sentado junto a unas mujeres.