Honrar a los padres. Antes de que acabe junio, voy a escribir algo sobre los papás. Aquí en El Salvador celebramos el 17 de junio como día del padre y aunque pareciera que en la actualidad hay más papás involucrados en la dinámica familiar, creo que todavía hay esfuerzos para cautivar en este tema.

No se trata solo de que el papá reconozca a sus hijos, aporte económicamente a su manutención o cene con ellos en familia y ayude a la mamá a lavar los platos en la casa. Se trata de involucrarse en todo, se trata de que dejemos de pensar que la buena o mala conducta de los hijos es primordialmente responsabilidad de las madres porque con nosotros los hijos tienen un vínculo afectivo y emocional más importante. Es verdad que es relevante ese vínculo entre madres e hijos, pero también es verdad que el papel del padre en los niños es más importante de lo que se reconoce.

El psicólogo Ronald Rohner, de la universidad de Connecticut, Estados Unidos, analizó 10 mil casos de niños criados en diferentes tipos de familias y luego de realizar 36 investigaciones en diferentes países concluyó que los niños del sexo masculino educados sin padre tienden a ser más ansiosos, nerviosos e inseguros, así como hostiles y agresivos hacia los demás y que, además, esa tendencia apenas es perceptible entre niños que habían sido criados en ausencia de su madre. Esto es sumamente revelador porque en países subdesarrollados nos vanagloriamos de ser matriarcados, rendimos tributo a las madres que llamamos abnegadas, trabajadoras y que sin ayuda de hombres sacan adelante a sus hijos. No es que esas mamás estén mal o no merezcan todos los méritos y tributos posibles sobre la tierra, no, ¡es que estamos mal como sociedad porque creemos que el valor de los papás es prescindible en las familias!, creemos que solo son un apoyo y que son las mamás las que determinan más que ellos la conducta de los hijos. Según las interpretaciones hechas sobre la investigación que les menciono, la ira y el resentimiento en los niños cuyos padres los han abandonado o están ausentes, los cierra emocionalmente ante el resto de la sociedad porque desarrollan mecanismos de defensa contra el rechazo. Además explica que suelen tener baja autoestima y se desenvuelven peor en situaciones estresantes. También pasa que ya adultos, estos niños con figuras paternales débiles o inexistentes, tienen dificultades para entablar relaciones de confianza y pareja estable. ¿Complicado y revelador, verdad?

No sé si es forzar mucho la conexión de esa investigación con la vida real, pero no puedo evitar pensar en un relato periodístico que acabo de leer sobre la madre de un joven pandillero que está preso. Pero es que hay coincidencias: no hay papá en la vida de este joven, un delincuente que tiene que responder por sus actos, que una vez fue un niño y que evidencia en su conducta hostilidad, agresividad hacia los demás, también mucha ira y resentimiento que lo aísla de la sociedad, que no sabe establecer relaciones de pareja y que tiene un hijo por el que él ahora sufre. Como les digo, hay muchas coincidencias entre esta vida real y los resultados del estudio en cuestión.

No es que los papás sean los responsables de que esto ocurra y de tener la sociedad que tenemos. Por supuesto que hay otros muchos factores que influyen en un país, pero lo que sí es cierto es que la figura paterna es importante para los hijos e hijas, pero principalmente para los primeros. Les sirve de modelo para saber cómo los hombres enfrentan las situaciones emocionales, les ayuda a aprender cuál es su rol de pareja en el hogar, les enseña sobre la autoridad y la sabiduría a la hora de ejercerla. Así que, queridos padres que ya son muy responsables y se involucran en la vida de sus hijos, sepan que nunca es suficiente, y que su labor es tanto o más importante que la de las mamás, no se sientan opacados por la imagen de ese amor maternal casi divino y los lazos sobrenaturales que la sociedad le imprime a cada madre con sus hijos. Su ejemplo de vida como padre, como hombre, es vital, necesario y urgente para sus hijos, su familia, la sociedad y nuestros países. Un abrazo para todos.

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