Blog Familias Integradas

manosEl 10 de diciembre del año pasado descubrí que tenía un tumor en el cerebro. Los primeros minutos me los pasé pensando que el tenerlo era incompatible con el hecho de ser madre de quien para mí es el mejor niño de 4 años sobre la faz de la tierra. No podía imaginar siquiera la posibilidad de que hubiera algo que nos pudiera separar. Después de que el neurocirujano concluyera que, afortunadamente, se trata de algo que tiene solución, comencé a aceptar mi diagnóstico. Este proceso de aceptación continúa a ya casi medio año de tratamientos y una lenta pero satisfactoria recuperación.

ninoEn mi casa, la mayoría de los espacios físicos están llenos de cosas de hombres: desde juguetes por todos lados, hasta corbatas en los guardarropas y máquinas de afeitar en el baño.

Embarazada. Hace unos cuantos días, compartía una reflexión con mi esposo en la que le decía que la maternidad/paternidad y  crianza no deberían ser vividas o vistas como algo demasiado natural; me refería a que el hecho de tener hijos es en realidad una gran responsabilidad y  -en muchos casos-  por ser algo natural en nuestras vidas lo hacemos en automático y no lo asumimos con la importancia que merece.

¿Apego o independencia?La tarea de crianza es una gran responsabilidad y cada quien la asume como mejor lo considera conveniente. No hay manuales que garanticen que con su cumplimiento estricto tendremos los mejores hijos del planeta. Sin embargo, lo que no debería estar permitido es no reflexionar, no cuestionarse y no decidir sobre la forma en que educaremos a nuestros hijos.

 

No olvidemos que cualquier percepción de ofensa hacia ellos lastima profundamente a nuestras parejas.Una de las fortalezas más grandes para integrar, con armonía, a dos familias que tienen que compartir hijos es que los adultos estén decididos a hacerlo. Y, principalmente, que trabajen por que así sea.  Mi experiencia apenas la estoy comenzando y la única certeza que tengo es qué tipo de familia quiero tener. Ya que siendo hija o hijo no se puede elegir a la familia, pues hay que poner empeño en hacer bien la que sí depende de nosotros. Algunos de los puntos que  he comenzado a identificar como importantes son los siguientes:

Si nos toca recibir en casa a los hijos de nuestro cónyuge