Un Salesiano en Kosovo

Septiembre, mes de emociones. Roma, octubre 2016.- Ha sido un mes de idas y vueltas, de tantas emociones, de tantas personas, que será un reto tratar de resumir tantas cosas vividas. Ha sido un tiempo para valorar tantas experiencias y, sobre todo, para agradecer a Dios. Un vagón cargado con tantos detalles que se me ha hecho necesario tomar más tiempo del necesario para asimilar y para descubrir. Una bendición.

Santa Madre Teresa Ruega por nosotros.Ha pasado más de una semana desde que vivimos la canonización de la Madre Teresa y aún no termino de recoger cuántas bendiciones, cuántas experiencias y cuántas alegrías compartimos como Iglesia. Más que un “evento”, fue un verdadero encuentro espiritual en el corazón de cada uno.

Lojerat e vërore.El  6 de julio comenzamos los esperados juegos de verano en nuestro centro en Gjilán. Una actividad tradicional en la inspectoría (no hay casa sin “estate ragazzi”) que aquí cumple su séptimo aniversario de haber comenzado. Y cada año son más los niños inscritos, los animadores y las ganas de vivir la experiencia.

Bendita inquietud. ¿Te ha venido a la mente la idea de hacerte misionero? A mí me pasó. Comenzaba el 2010 y estaba en el noviciado cuando recibimos la visita de don Vaclav Klement, en aquel entonces delegado mundial para las misiones en la Congregación Salesiana.

Ángeles de la guarda. En estos pocos años que llevo como salesiano he gozado de un detalle bastante simpático. En todos los lugares en donde he estado me han siempre custodiado los niños, cual ejército angelical. Han sido ellos mis fieles compañeros.

Salió el sol.Luego de los calambres sufridos en el corazón durante el mes de abril, encontré el remedio casero en los mensajes que llegaron como pronta respuesta, el rosario y la dosis necesaria de muchachos, comunidad, eucaristía y sus oraciones. Gracias. Es todo parte del proceso que poco a poco vamos viviendo.