Teología del cuerpo Cristo nos dijo que el hombre y la mujer no se darán en matrimonio en la resurrección (Mt 22,30): “En la resurrección, ni ellos tomarán mujer, ni ellas marido, sino que serán como ángeles en el cielo”.

 

¿Contradice esto lo que Juan Pablo II nos ha enseñado sobre el significado nupcial del cuerpo?
¡Al contrario! Lo que ocurre es que en el cielo tendrá lugar la consumación del matrimonio entre Cristo y la Iglesia (Entre Cristo y todos nosotros).
El matrimonio celestial es el verdadero destino de la persona.
La plenitud definitiva del significado nupcial del cuerpo (en cuanto hecho para el otro) habrá llegado. La vida matrimonial en la tierra es la preparación para el matrimonio en el cielo.
Significado del celibato y la virginidad.
Esto nos permite también entender el sentido del celibato cristiano. Aquellos que son célibes ‘por el reino de los cielos’ (Mt 19,12), escogen vivir el matrimonio celestial (estar unidos definitivamente con Dios) ya aquí en la tierra.
Proclaman así con sus vidas que ya ha llegado el Reino de Dios. El celibato cristiano, lejos de restarle importancia al matrimonio, más bien presenta ya aquí en la tierra, su significado final.
El celibato y el matrimonio, ambos, son respuestas distintas al único llamado inscrito en nuestra sexualidad de darnos por amor.
Ya que la fecundidad es parte de nuestra sexualidad, los términos: padre, madre, hijo, hija, hermano y hermana son apropiados para ambos: el matrimonio y el celibato o la virginidad consagrada.
En efecto usamos las expresiones: padre, madre, hijo, hija, hermano y hermana tanto para los familiares naturales, como para los sacerdotes y los religiosos y religiosas.
El sacramento del matrimonio.
El sacramento del matrimonio consiste en la manifestación del misterio del amor de Dios en un signo visible. El matrimonio proclama el misterio invisible del amor de Dios, y también lo hace presente en el hombre y la mujer.
El agua es el signo visible del Bautismo, y el pan y el vino son el signo visible de la Eucaristía. ¿Cuál es el signo visible de la Gracia en el sacramento del matrimonio?
Unos dicen que el consentimiento mutuo, y otros que la relación sexual.
Juan Pablo II contesta diciendo que son ambos. Las palabras: ‘te tomo como mi esposa-esposo’ pueden ser cumplidas sólo por medio de la relación sexual conyugal.
El compromiso que asumen los esposos en el altar, de amarse totalmente, fielmente y abiertos a la vida, se expresa cuando se hacen ‘una sola carne’.
La relación conyugal, en toda su verdad, es un signo sacramental que habla al mundo sobre el misterio del amor trinitario de Dios (comunidad de vida y amor).
La unión conyugal es una participación real en la vida divina y en el amor divino, porque es verdadero símbolo de la Trinidad y de la unión de Cristo con la Iglesia.
La relación conyugal es la principal revelación del misterio eterno e invisible de Cristo, en el mundo creado.

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