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Una teja para rascarse. La historia de Job. Job es el protagonista de una historia dramática. Hombre íntegro y recto que respetaba a Dios y se apartaba del mal. Era inmensamente rico y feliz. Satanás, con el permiso de Dios pone a prueba a Job el cual pierde repentinamente todos sus bienes y familia. La reacción de nuestro héroe es ejemplar: se prosterna ante la voluntad divina diciendo: “Desnudo salí del seno de mi madre, desnudo allá retornaré: Dios me lo dio y Dios me lo quitó. Sea bendito su nombre” (Job 1,20-21).

Solo lo que dura para siempre corresponde de verdad a la medida del corazón humano. Hay que poner en guardia a los jóvenes frente al peligro de banalizar el amor.

El camino de una vocación misionera. Durante los primeros años de formación inicial, se nos recalca siempre que la vocación es del Señor, es decir que es Él quien llama y, por tanto, somos nosotros los que vamos respondiendo poco a poco. Durante mi camino vocacional he descubierto que lo que ha tocado mi corazón, ha sido la mirada de Jesús.

Misioneros El apóstol es un enviado, un misionero. No se envía a sí mismo. La Misión se recibe. Desde Jesús, el Apóstol de Padre, es así. Cristo no se envió a sí mismo. Recordemos a este respecto algunas citas bíblicas: “Yo no he venido por mi cuenta, sino que el que es Veraz me ha enviado” (Jn 7,28-29).

Feminismo si o no?Decimos sí al feminismo que expone Juan Pablo II en su CARTA A LAS MUJERES (29 de junio de 1995) y del cual entresacamos algunos pensamientos a continuación.

La ciencia y Dios... Muchos piensan que hay una tensión irreconciliable entre Dios y las Ciencias Naturales. Lo cual es completamente falso. Peter Higgs, premio Nobel de Física es ateo. Pero otro premio Nobel de Física, Williams Phillips, es cristiano. Ambos brillantes. Lo que los divide es su cosmovisión. En esto consiste el debate contemporáneo. Hay científicos en ambos lados. No se trata, pues de una guerra entre la ciencia y la religión. Entre 1900 y 2000, el 65% de premios Nobel son creyentes en Dios.