Tipografia Taller de zapatería y sastrería
En octubre de 1853 se instala el taller de zapatería en un pequeño corredor de la casa Pinardi, cerca del campanario de la capilla de San Francisco de Sales. Su primer maestro fue un tal Domingo Goffi, quien trabajaba también como portero. En septiembre se estableció el taller de sastrería en la vieja cocina de la Casa Pinardi. Su primer maestro fue un tal Papino.



En el otoño de 1853 se terminó un nuevo edificio, la llamada “casa de Don Bosco¨, capaz de albergar a unos cien muchachos. La nueva cocina se instaló allí, así como nuevas aulas para clases diurnas y nocturnas. Esta nueva ala hizo posible que Don Bosco reubicara y ampliara los dos talleres. Por tanto, un número de muchachos que se alojaban en el Oratorio, pero trabajaban como aprendices de zapateros y sastres en la ciudad, podrían ahora trabajar en la casa en la que residían.

Taller de encuadernación
Durante 1854, Don Bosco fundó el tercer taller, el de encuadernación. Parece que empezó por casualidad, cuando Don Bosco, ayudado por su madre, Margarita, mostró cómo se encuadernaba un libro. En realidad este taller, como los dos primeros, debió haber sido creado para alejar a otro grupo de chicos de los peligros de la ciudad, así como para responder a una necesidad concreta.

En 1853, Don Bosco había comenzado las Lecturas Católicas, publicadas por el impresor De Agostini. Pero parece que ya había pensado en publicar esos opúsculos en el Oratorio. Sin estar todavía equipado para hacer la impresión, podría, por lo menos, asumir una fase de la producción de libros en su propio taller de encuadernación a un precio más bajo.

Al año siguiente, Don Bosco ya estaba buscando una clientela mayor. Ofrecía a sus posibles clientes un precio reducido y la oportunidad de ayudar a los chicos pobres que habían quedado huérfanos recientemente debido a la epidemia de cólera y que habían sido acogidos en el Oratorio.

Poco a poco, a partir del taller de encuadernación, nació una pequeña librería, que diez años más tarde se convertiría en un establecimiento independiente.

Taller de carpintería
El cuarto taller, el de carpintería o ebanistería, se estableció en noviembre de 1856 en el ala este del nuevo edificio, frente al templo de San Francisco de Sales. Su primer maestro fue un caballero llamado Corio, que tenía una bonita voz de tenor y que también estudiaba música.

La proyectada ampliación del edificio y de las aulas necesitaba mucho trabajo de carpintería, marcos de ventanas, puertas, mobiliario, pupitres, etc. Como para los anteriores talleres, también para este estuvo Don Bosco buscando clientes. Parece que, a pesar de contar con los mejores medios, en comparación con los otros tres, el taller de carpintería estaba considerablemente mejor equipado y podía ofrecer un producto aceptable.

Pero los talleres no podían competir con establecimientos similares en la ciudad y mucho menos con los que procedían de la producción industrial que empezaban a aparecer en el mercado. Don Bosco buscaba evitar incluso el más mínimo indicio de competición con otros talleres o empresas lo que podría haber creado problemas y dificultades en sus relaciones. En estos momentos intentaba no endeudarse. Era un tiempo de recesión económica.

Fuente: Don Bosco: Historia y carisma 2, Arthur J. Lenti


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