Foto de: michal jarmolukLos efectos públicos son parte del perdón actualizado por Jesús en la escena de Zaqueo (Lc 19,1-10).

Foto de: GilmanshinSaber perdonar es un arte del espíritu. Comporta, como mínimo, dos cosas. Una es aceptar y entender al agresor. Esto no significa justificar algo que puede ser terrible; significa no derivar la experiencia de la agresión en odio al agresor, sino en entender al que hace el mal como persona, incluso en su malicia.

El perdón es ante todo una decisión personal, una opción del corazón que va contra el instinto espontáneo de devolver mal por mal.
Dicha opción tiene su punto de referencia en el amor de Dios, que nos acoge a pesar de nuestro pecado y, como modelo supremo, el perdón de Cristo, el cual invocó desde la cruz: « Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen » (Lc 23, 34).

Foto de: ThevisualYouNeedLlevar consigo el terrible sentimiento de culpa por algo que sucedió en el pasado es una carga demasiada pesada que no podemos llevar por siempre. ¿Por qué podemos perdonar a los demás aunque estos hayan cometido delitos atroces y sin embargo no podemos perdonarnos a nosotros mismos por un delito mucho menor? ¿Por qué somos tan duros con nosotros mismos?

FusalmoEs de esperar que pronto superemos en nuestro universo religioso esa santidad caricaturesca basada en santos milagreros que ayudan a encontrar cosas perdidas, o procuran novia a jóvenes desesperanzados, o sirven de amuleto contra toda clase de enfermedades.

Santos somos todosLa palabra, santidad, resuena un poco extraña, ‘fuerte’ y desconocida en el lenguaje del mundo contemporáneo. Existen bloqueos culturales o interpretaciones que entienden el camino de santidad como un espiritualismo alienante que evade de la realidad. O como una palabra aplicada a quienes se venera, en imágenes, en los templos.

padres de familiaDon Bosco tuvo como mamá y primera maestra a Margarita Occhiena, una simple campesina sin estudio alguno, menos aún teológicos, pero con la inteligencia del corazón y la obediencia de la fe.

Madre en auxilioLa autodonación es la verdadera vía de santidad. El proceso de autodonación exige superar una cadena de barreras invisibles.

alegria«Así pues, ustedes ya no son extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios» (Ef 2,19).

Hay que estar alegresLa santidad es plenitud de vida y sinónimo de felicidad. Jesús trazó las grandes líneas de la santidad en el discurso sobre las bienaventuranzas. Estas son su perfil. Y son el perfil de un seguidor de Jesús.

Fray javier GarzaTodos estos caminos sencillos y anónimos de santidad tienen siempre un modelo al cual mirar y en el cual reflejarse. La santidad cristiana tiene en María de Nazaret, madre del Señor, del Hijo de Dios, el más bello y cercano modelo.

Estilo salesianoSi llegamos a ser santos, lo tenemos todo. Si no nos hacemos santos, lo perdemos todo. La santidad como meta y la invitación insistente y conmovedora a alcanzarla, es también el gran mensaje de Don Bosco, el eje alrededor del cual gira toda su propuesta espiritual y su testimonio de vida. Esta santidad de Don Bosco es sencilla y simpática pero robusta, y así la comunica y contagia.