Petén, enero 2026.– La comunidad parroquial de San Benito vivió con profundo fervor y espíritu salesiano la solemnidad de San Juan Bosco este 31 de enero, en una jornada marcada por el deporte, la fe y la alegría compartida. Las celebraciones iniciaron desde tempranas horas con la tradicional carrera atlética salesiana, que reunió a niños, jóvenes y adultos en un ambiente de fraternidad y sana convivencia. A las 7:00 de la mañana, los participantes partieron desde la pasarela cercana al Aeropuerto Internacional Mundo Maya y recorrieron cuatro kilómetros hasta el atrio de la parroquia San Benito de Palermo, donde se vivió la meta como un verdadero encuentro comunitario. Más que una competencia, la actividad fue una expresión del estilo educativo de Don Bosco, quien veía en el deporte un camino privilegiado para formar el carácter, fortalecer valores y promover la alegría juvenil; al finalizar, se premió a los tres primeros lugares de cada categoría, reafirmando el compromiso parroquial de fomentar la vida saludable y la unión familiar.
La fiesta continuó por la tarde con la tradicional procesión en honor al “Padre y Maestro de la Juventud”, en la que la imagen de Don Bosco recorrió las principales calles y avenidas de San Benito, acompañada por numerosos fieles que, entre cantos y oraciones, manifestaron su cariño y gratitud. Niños, jóvenes y adultos participaron activamente, destacando el entusiasmo de los jóvenes, quienes fueron los encargados de llevar la imagen del santo, reflejando con su dinamismo el legado vivo del carisma salesiano en la comunidad petenera. El ambiente fue de auténtica fiesta espiritual, fortaleciendo los lazos de unidad parroquial y renovando el compromiso de trabajar por la educación y el bienestar de la niñez y juventud.
El punto culminante de la jornada fue la celebración de la Santa Eucaristía a las 6:30 de la tarde, presidida por Monseñor Mario Fiandri, SDB, quien acompañó a la feligresía en esta fecha tan significativa. Durante su homilía, el obispo destacó la entrega incansable de Don Bosco y su pedagogía del amor, recordando cómo supo descubrir en cada joven un “diamante en bruto”, rescatando su dignidad mediante la razón, la religión y el cariño. Asimismo, invitó a los presentes a no quedarse únicamente en la admiración del santo, sino a asumir el desafío de ser “los Don Bosco de hoy” en sus familias y barrios, comprometiéndose especialmente con los jóvenes más vulnerables. La celebración concluyó en un clima de gratitud y alegría salesiana, dejando en la parroquia el firme propósito de seguir siendo una comunidad que educa, acompaña y camina junto a sus jóvenes bajo el ejemplo luminoso de San Juan Bosco.
