Un Salesiano en Kosovo

Lojerat e vërore.El  6 de julio comenzamos los esperados juegos de verano en nuestro centro en Gjilán. Una actividad tradicional en la inspectoría (no hay casa sin “estate ragazzi”) que aquí cumple su séptimo aniversario de haber comenzado. Y cada año son más los niños inscritos, los animadores y las ganas de vivir la experiencia.

Bendita inquietud. ¿Te ha venido a la mente la idea de hacerte misionero? A mí me pasó. Comenzaba el 2010 y estaba en el noviciado cuando recibimos la visita de don Vaclav Klement, en aquel entonces delegado mundial para las misiones en la Congregación Salesiana.

Ángeles de la guarda. En estos pocos años que llevo como salesiano he gozado de un detalle bastante simpático. En todos los lugares en donde he estado me han siempre custodiado los niños, cual ejército angelical. Han sido ellos mis fieles compañeros.

Salió el sol.Luego de los calambres sufridos en el corazón durante el mes de abril, encontré el remedio casero en los mensajes que llegaron como pronta respuesta, el rosario y la dosis necesaria de muchachos, comunidad, eucaristía y sus oraciones. Gracias. Es todo parte del proceso que poco a poco vamos viviendo.

El impacto de la cruz. Desde que realicé el sacramento de la confirmación opté por llevar al pecho la cruz de Cristo. Para algunos es parte del ‘outfit’ y de hecho así lo portan: camisa abierta, rosario colgando en el pecho desnudo, entre devotos y no sé qué más. O puede pasar desapercibido. A excepción, claro está, de aquellos extravagantes, gigantes o brillantes. Yo confieso haberlo llevado con católica intención.

Tiempo para dar tiempo. Abril 2016.- Un mes más ha pasado y no pareciera, pero llevo ya bastantes días acumulados por estas tierras aún tan desconocidas para mí. Desde que llegué he sentido el tiempo volar. Es más, desde que salí de Guatemala me he sentido en “un solo tirón”, entre idas y vueltas, lugares y personas, que me cuesta creer que son 8 meses. Haciendo cuentas, en 10 meses he vivido en al menos 5 lugares tan diferentes que me han hecho llegar al punto de descubrir que el viaje que en verdad estoy haciendo es aquel que Juan Pablo II decía “es el más apasionante”: el viaje al interior de uno mismo.