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Captura de pantalla del appLa nueva versión del App del Boletín Salesiano para Android ha sido lanzada recientemente.

Esta versión contiene mejoras para la instalación del APP y visualización de los ejemplares.

Ahora más dispositivos podrán descargarla y visualizarla. Desde Android 4.4 (Jelly Bean) y posteriores.

Para descargar:

1- Conéctate con una red WiFi.


2- Si utilizas un dispositivo Android, descarga para Android aquí o accesa a Google Play y búscalo con el nombre "Boletín Salesiano" ó "Kiosko BS"

 

3- Si estás navegando con un iPhone o iPad, descargar la versión para Apple aquí o accesa al App Store y búscalo como "Boletín Salesiano CAM"


4- Identifícalo por este icono y descárgalo, "es gratuito".

logoKioskoBS

 5- Espera la descarga. La velocidad se ha mejorado pero siempre depende de la disponibilidad que tengas en el WIFI

6- Una vez descargada la aplicación ábrela y aparecerán las portadas de las ediciones del boletín.
Haz clic en la palabra "Descargar" para bajar una a una las ediciones.

7- Haz clic en la miniatura de la portada y podrás accesar al ejemplar.

8- Si por alguna razón tienes problemas al descargar puede ser porque la red de WiFi está saturada. Cierra la aplicación e intenta más tarde.

 

 

 

Foto de: ccaetanoEl ser humano es imperfecto. En su corazón se debate lo noble y lo mezquino. Por eso, la convivencia con sus semejantes está plagada de malos entendidos, roces, heridas, agresiones. Es el pan de cada día.
De allí la necesidad de cultivar la buena salud del alma. O sea, sanar las heridas mediante el recurso del perdón.

Foto de: AnelinaCuando una persona lastima, hiere o comete una trasgresión que afecta a otra, esa acción crea, de alguna manera, una deuda interpersonal. Perdonar supone en cierta forma su cancelación, proceso que puede concretarse por canales diversos: cognitivos, afectivos, conductuales, psicosociales.

Foto de: LisafxCada vez que somos perdonados nuestro corazón renace, es regenerado. Solo cuando somos amados podemos amar a nuestra vez. Si queremos avanzar en la fe, ante todo es necesario recibir el perdón de Dios; encontrar al Padre, quien está dispuesto a perdonar todo y siempre, y que precisamente perdonando sana el corazón y reaviva el amor. Jamás debemos cansarnos de pedir el perdón divino, porque sólo cuando somos perdonados, cuando nos sentimos perdonados, aprendemos a perdonar.

Foto de: JazzikovUna tarea exigente y difícil que Jesús nos propone es perdonar. Instintivamente nos retraemos ante la perspectiva de perdonar a alguien que nos ha hecho daño.
¿Por qué tengo yo que perdonar si soy la víctima? ¿No estará Jesús pidiendo demasiado? ¿No es acaso humillante perdonar? ¿No hago yo el ridículo perdonando al agresor?

Foto de: Photography33La familia es un gran gimnasio de entrenamiento en el don
y en el perdón recíproco sin el cual ningún amor puede ser duradero.
Sin entregarse y sin perdonarse el amor no permanece, no dura. En la oración que Él mismo nos enseñó —es decir el Padrenuestro— Jesús nos hace pedirle al Padre: «Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden». Y al final comenta: «Porque si perdonan a los hombres sus ofensas, también los perdonará el Padre celestial, pero si no perdonan a los hombres, tampoco el Padre perdonará sus ofensas» (Mt 6, 12.14-15).