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Aprovechar este tiempo de cuarentena en el apoyo y acompañamiento de los hijos e hijas, traerá resultados positivos.El proceso educativo no es exclusivo de la escuela, debe involucrar de manera activa a toda la comunidad y, en particular, a las familias de las niñas y los niños de cada centro escolar. Los docentes son los responsables de que sus estudiantes comprendan los contenidos de las diferentes materias que imparten y, los padres y madres de familia, complementan este contenido con apoyo, motivación y acompañamiento.

Los valores son adquiridos en edades tempranas. Actualmente las familias cuentan con bastante tiempo para convivir en ese espacio físico – que puede ser grande o pequeño, acogedor o incómodo, pacífico o violento – pero que llaman su hogar.

Una vez afirmado que la familia es una institución natural, hay que afirmar también su radical condición de institución cultural.Dejando momentáneamente a un lado la enseñanza específicamente católica, sobre el matrimonio, podemos constatar (de la mano de Elio A. Gallego), que la familia es, de por sí, una institución natural existente en todas las culturas conocidas y en todas las épocas. Y es así, aunque la moderna ideología de género afirme lo contrario.

Recuerda que de la forma en la que manejemos todo lo que estamos sintiendo en estos días, dependerá lo que obtendremos más adelante. / Foto: Cathopic-vytas_sdbCada persona responde de manera diferente ante una misma situación, eso es un hecho. La pandemia del Coronavirus que ataca a nivel mundial y la cual está afectando también a nuestro país, está creando en las personas una diversidad de reacciones, especialmente ahora que tenemos que permanecer dentro de nuestras casas, durante el tiempo establecido para la cuarentena decretada por los gobiernos con el fin de prevenir futuros contagios.

 

La comunión espiritual es un acto de fe y de amor. /Foto: Cathopic-Dimitri Conejo SanzCristo muerto y resucitado, entregado en la Eucaristía es el centro de la vida de la Iglesia y de la vida de cada creyente. Sucede que no siempre podemos acceder a la Eucaristía de modo sacramental, bien porque no estamos en gracia de Dios (en pecado mortal), y nuestra situación de vida no concuerde con la vida que debemos vivir como bautizados, o por estar enfermos, o por vivir en una zona alejada en la que los sacramentos no se celebran con regularidad. Algún viaje de emergencia u otra complicación extraordinaria podría también limitar nuestro acceso a la Eucaristía.

El bienestar familiar debe prevalecer por sobre todo lo demás. / Foto: Cathopic - Caro MendozaLa actual situación que se está viviendo no solo en nuestro país sino a nivel mundial por la pandemia del COVID-19, ha obligado a las familias a disminuir sus actividades fuera de la casa, debiendo permanecer la mayor parte del tiempo en sus hogares, evitando en la medida de lo posible el contacto social. Lo anterior, como una forma de reducir los contagios de la enfermedad. Esta situación, está haciendo que la convivencia dentro del hogar no resulte tan sencilla, sobre todo cuando cada miembro de la familia debe compartir el mismo espacio por una cantidad de tiempo indeterminada.