Blogs
- Por Cocó de López /
- 2084
Las conozco desde que estaban en el vientre de sus mamitas y hoy quiero contarles lo afortunadas que son y también el enorme reto que tienen, porque tener una madre como las de ustedes le pone a uno en la vida un límite alto a alcanzar. Claro, no es una condena a que sean igual que sus madres o a que les devuelvan toda la vida que ellas están dando para ustedes. Lo digo porque las conozco a sus mamás y sé que ustedes también serán mujeres valientes y valiosas.
- Por Zaida Navarrete BS /
- 2363
Si eres de los que no pueden trabajar o estudiar sin escuchar buena música, ahora puede tener tu propia estación de radio con los cantantes y géneros preferidos.
- Por P. Heriberto Herrera BS /
- 1852
Son alegres, pero con una alegría espontánea, no estereotipada. Rezan, no con fórmulas cansinas, sino como quien conversa con Dios. Cantan con toda el alma, como una sola garganta, con voces perfectamente afinadas. Saludan con la ingenuidad iluminada en el rostro.
- Por P. Luis Corral Prieto sdb. corralprieto@live.com /
- 3034
Es impresionante el cambio obrado por el Espíritu Santo en el Apóstol Pedro, el día de Pentecostés.
- Por Cocó de López /
- 2030
Todos conocemos ese mensaje tan bien divulgado sobre la maternidad: abnegación, amor incondicional, dulzura, abrazos, ternura, buenos consejos, enseñanza, energía inagotable y otro montón de cosas más. Todas ciertas. Pero poco se habla de las mamás apuradas, con dificultad para abarcar todo lo que hay que hacer en un día, que se ponen aretes diferentes en cada oreja por las mañanas, que se cansan, que se frustran, se enojan y que alguna vez han sentido ganas de renunciar, desaparecer un rato y estar apoltronadas en una haragana de una isla desierta frente al mar y tener libros, spa y comida a la disposición del chasquido de los dedos. ¡Sin hijos! Esas también son mamás de la vida real, solo que menos publicitadas. Y yo las defiendo.
- Por P. Luis Corral Prieto sdb. corralprieto@live.com /
- 3837
Hay una cita del Concilio Vaticano II cuya meditación siempre será provechosa: “El ser humano no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás” (GS 24). Su «propia plenitud», o sea, su felicidad y plena realización. Esa auto-realización que otros buscan en el egoismo.