eticaEquivocadamente se pensó en el pasado que el “bien” y el “mal” eran categorías que dependían de algo externo al ser humano.

En otras palabras, la moral se hacía depender de la ley, de lo que está mandado. No hay duda de que en esta concepción de una moralidad extrínseca jugó un papel importante la religión y su forma de educar la conciencia, basada sobre todo en el Decálogo.

Fue un pensador de la modernidad, Emanuel Kant († 1804), quien puso de relieve lo que él llamó la “moral autónoma”. Una acción no es buena o mala simplemente porque obedece a algo que está mandado o determinado por una ley exterior al sujeto, sino porque es algo que objetivamente perjudica o daña a la humanidad. Y el criterio para discernir está en la misma naturaleza humana.