Cuidar la economía, cuidar a la familia Enero y febrero llegan con la frescura de los nuevos comienzos. Muchos aprovechamos para poner en orden la casa, renovar propósitos y buscar un mejor equilibrio entre lo que somos, lo que tenemos y lo que anhelamos. Por eso, en esta edición queremos hablarte de algo muy cotidiano, pero profundamente importante: la economía familiar.

En tiempos donde el dinero a veces no alcanza, donde la capacidad adquisitiva de las personas cambia y las necesidades también, la familia se convierte en ese primer espacio donde aprendemos a administrar, compartir y decidir con sabiduría. ¿Cómo educar a los hijos en el valor del ahorro?, ¿Cómo enfrentar las deudas sin perder la paz?, ¿Qué significa vivir con sobriedad cristiana? Estas y otras preguntas las abordamos en las páginas que siguen, desde la mirada de la fe y del sentido común.

Don Bosco nos enseñó a hacer mucho con poco. Su vida entera fue un acto de confianza en la Providencia. Hoy, su legado nos inspira a no perder la esperanza cuando las cuentas no cuadran, a ser creativos para generar nuevas oportunidades, y a recordar que el verdadero valor de una familia no se mide por lo que tiene, sino por lo que vive y comparte. El Año Jubilar que concluimos nos invita a poner la economía en la línea del orden, la justicia y la misericordia.

Esta edición está pensada como una ayuda práctica y espiritual para nuestras familias. Con consejos, testimonios y reflexiones que iluminan el día a día, queremos acompañarte en el cuidado de lo económico, pero sobre todo en el cuidado del amor que sostiene el hogar.

“El verdadero valor de una familia no se mide por lo que tiene, sino por lo que vive y comparte”.

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