Actuar con generosidad Después de mirar la realidad con fe, escuchar a Jesús y elegir seguir su Palabra con libertad, el Aguinaldo Salesiano 2026 nos conduce a una cuarta acción concreta: actuar. No se trata de hacer muchas cosas, sino de servir con una entrega generosa, nacida de una fe viva. El episodio de las bodas de Caná nos ayuda a comprenderlo: la fiesta se salva gracias a la respuesta confiada y generosa de los siervos que hacen lo que Jesús les indica.

Cuando el servicio brota de un corazón entregado y arraigado en Cristo, los frutos no se quedan solo en quien sirve, sino que se convierten en un regalo para todos. Así lo vemos cada día en tantos procesos educativo-pastorales llevados adelante por personas que sienten la misión salesiana como parte de su propia vida, no como una tarea añadida. Son opciones profundas las que dan alma al camino de los jóvenes y hacen fecunda la misión.

 

Servir desde Cristo

El Rector Mayor nos recuerda que no hay libertad más auténtica que la que nace de una relación viva con Jesús. Quien sirve desde Cristo no necesita buscar aplausos ni recompensas externas. Su corazón ya está lleno, y eso le permite entregarse con sencillez y alegría. Por eso, su servicio es limpio, libre y profundamente humano.

Los salesianos y quienes comparten el carisma estamos llamados a ser, como dice la Constitución salesiana, “signos y portadores del amor de Dios a los jóvenes, especialmente a los más pobres”. No porque ese amor lo produzcamos nosotros, sino porque lo hemos recibido como un don. El vino bueno no es nuestro; se nos confía para compartirlo. Y al hacerlo, la alegría se multiplica. Jesús mismo lo promete: “Les he dicho todo esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea completa” (Jn 15,11).

Servir con generosidad nos convierte en cooperadores del proyecto de Dios para los jóvenes. Como María en Caná, elegimos no alejarnos de lo que viven, sino estar presentes en su historia. Muchos jóvenes, aún sin saber expresarlo, llevan en el corazón una pregunta profunda: ¿dónde está Dios?, ¿dónde encontrar sentido?

Nuestra responsabilidad es grande. Solo quien se encuentra cada día con Jesús puede reconocer esa búsqueda silenciosa y acompañarla con respeto y esperanza. A menudo, este acompañamiento se da en gestos simples: una conversación, una escucha atenta, una presencia cercana. En esos momentos cotidianos se revela el amor de Dios. Como escribió Simone Weil: No es por la forma en que se habla de Dios, sino por la forma en que se habla de las cosas terrenas, como se descubre si el alma vive en su amor.

 

Audacia evangélica

Actuar también implica vivir con audacia la fe. No como imposición ni como enfrentamiento, sino como una propuesta que genera encuentro, diálogo y fraternidad. El papa Francisco recuerda que la fe no nos aparta del mundo, sino que nos ayuda a construir relaciones más humanas y solidarias. “La fe es un bien para todos, un bien común” (Lumen fidei, 51).

Actuar, finalmente, es servir con todo el corazón, sin reservas, confiando en que Dios sigue actuando en medio de la historia. Es creer que cada gesto de amor, cada presencia fiel y cada entrega silenciosa ayudan a construir un futuro con esperanza para los jóvenes. Así, el Aguinaldo nos invita a vivir una fe que se hace acción, una acción que nace del amor y una misión que se vive con alegría compartida.

 

Invitación para todos 

El Aguinaldo Salesiano 2026 es, en general, una invitación clara y llena de esperanza para toda la Familia Salesiana. Don Fabio Attard nos propone un camino exigente y, al mismo tiempo, profundamente bello: mirar, escuchar, elegir y actuar junto a los jóvenes, con la mirada y el corazón puestos en Cristo. Frente a una visión que a menudo reduce a los jóvenes a problemas o fragilidades, el Aguinaldo nos anima a reconocerlos como portadores de dones, capaces de escuchar, tomar decisiones y entregarse con generosidad cuando encuentran propuestas auténticas y testigos creíbles.

Como María en Caná, estamos llamados a acompañar sin imponer y a señalar a Jesús como fuente de libertad y sentido. El vino nuevo sigue siendo signo de esperanza: la misión salesiana continúa cuando ofrecemos a los jóvenes una fe alegre, audaz y coherente, tal como nos propone el Aguinaldo 2026.

 

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