opcion10En el lejano Oriente vivía un emperador rico y poderoso. En todas las cortes del mundo se tejían alabanzas de su reino, de sus palabras y de su sabiduría. Pero los bardos y los cuentacuentos que peregrinaban de castillo en castillo ponderaban sobre todo sus inmensas riquezas.

«¡Bastarían sólo las piedras de su diadema para mantener a una ciudad!», declamaban.

Como siempre sucede, todo esto fomentó la envidia y la codicia de otros reyes y de otros pueblos. Algunas tribus de bárbaros feroces y violentos se agolparon en las fronteras e invadieron el reino. Nadie lograba detenerlos.

El emperador decidió refugiarse entre las tribus fieles que vivían en las montañas, más allá del terrible desierto.

tmfmasorpatyHace 25 años estaba realizando mi primer año de formación como aspirante con las Hijas de María Auxiliadora. Esa experiencia me cambió la vida. Mi sueño de estudiar ingeniería industrial ya no parecía tan importante como el deseo de servir a Dios a tiempo completo.

Nací  en una familia pequeña, donde mis hermanos y yo aprendimos a amar y respetar a Dios, donde nuestros padres nos enseñaron a hacer el bien y a luchar por nuestros sueños. Realicé mis estudios básicos en una escuela pública, donde si bien nunca se hablaba de Dios, era grande el acento en los valores, la disciplina, el compromiso de los maestros, sin olvidar a mis amigos y amigas.

Mi hermana y yo estudiamos el bachillerato en el Colegio María Auxiliadora, de San Salvador. Fue una experiencia que nos cambió la vida. Conocimos y gozamos de un ambiente donde la propuesta de valores era mucho más rica, consistente, juvenil e integral, donde la propuesta educativa venía de Dios y de nuestra fe.

Momentos de mi vida en que descubrí a Don Bosco:

1. En mi niñez, pues en la Iglesia de mi pueblo natal estaba la imagen de Don Bosco con dos niños, y eso nos atraía a los estudiantes. Al salir de la escuela, casi siempre pasábamos por Iglesia y nos acercábamos a la imagen de Don Bosco para pedirle que nos ayudara en los estudios.

2. Mi papá estudió en una casa salesiana y su estilo de educarnos fue el sistema preventivo, pues al conocerlo ahora adulta (Sistema Preventivo) me he dado cuenta que este era su estilo de educarnos. Siempre nos llevaba a la procesión de Don Bosco. No nos hablaba de Don Bosco, pero su testimonio y el gesto de llevarnos a la procesión fue su mayor enseñanza.

El acompañamiento se basa en la presencia del educador entre los jóvenes .::. Foto:C. GaitánEl hombre es parte de una red de relaciones, no opcionales o secundarias, entre ellas la que tiene con las otras personas, que es inmediatamente evidente y ocupa un puesto privilegiado.

Lo primero que la persona percibe no es el yo con sus potencialidades, sino la interdependencia con los otros que requieren ser aceptados en su realidad objetiva y reconocidos en su dignidad.

En esta óptica la responsabilidad aparece como capacidad de percibir signos que proceden de los otros y darles respuestas. Se trata de una llamada ética porque lleva consigo exigencias de responsabilidad y de compromiso. El hombre se despierta a la existencia personal cuando los otros dejan de ser vistos sólo como medios de los que servirse.

tmexalumvenancioA Don Bosco lo conocí cuando ingresé al Colegio Salesiano Don Bosco. Tenía 8 años y me quedaba fascinado viendo las diapositivas de la CCS sobre su vida, la cual admiraba mucho. También admiraba el testimonio de sencillez, amabilidad, amistad y fiel cumplimiento de los deberes de los salesianos de esa época. Quería ser como ellos.


Al final de mis estudios en el colegio y después de un buen tiempo de discernimiento sobre ser laico o no, opté por estudiar medicina (que me gusta muchísimo) e ingresé a la Asociación de Exalumnos.

Allí comenzó mi trabajo activo para ayudar a otros exalumnos a hacer fructificar la educación recibida. En el año 2000 fui invitado a trabajar por los jóvenes en los “Talleres de Varones” de Parroquia La Divina Providencia (actualmente “Centro de Formación Profesional Bartolomé Ambrosio”, a cargo de los Exalumnos).

La vida se despliega como don, llamada y proyecto .::. Foto: O. BennethLa tendencia asociativa, la vida de grupo, la inspiración comunitaria fue una experiencia casi espontánea en la vida de Don Bosco. El asociacionismo juvenil es, por tanto, una exigencia indispensable en la propuesta educativa querida por Don Bosco.

Don Bosco estaba convencido de que un tanto por ciento elevado de los jóvenes que el Señor envía a nuestras casas tiene disposiciones favorables para seguir, si se les motiva y acompaña convenientemente, una vocación de compromiso especial.

Nuestros jóvenes, sobre todo los jóvenes animadores, tienen el derecho de recibir de nosotros un estímulo que los lleva a pensar en su vida y en su compromiso en clave vocacional; en su acompañamiento personal debemos proponer con claridad el interrogante vocacional y animar su respuesta generosa.

tmadmacarmenDescubrí a Don Bosco y a María Auxiliadora en los años 70’s y 80’s, cuando nacieron mis dos primeros hijos. Fue cuando le pedí a Dios que me diera la oportunidad  de inscribirlos en colegios salesianos  por la calidad que educación académica y espiritual de estos centros; ese deseo fue concedido también con mis otros dos hijos.


Fue mi oportunidad para ayudar en la Escuela de Padres del Instituto Salesiano San Miguel y en el oratorio del Instituto María Auxiliadora. Más tarde me integré como personal docente del colegio salesiano, estrechando más mis vínculos con la comunidad salesiana.

Mis hijos desde pequeños han pertenecido al movimiento juvenil salesiano. En 1977 fundamos el grupo EPAE, formado por padres de familia de alumnos salesianos. En el 2006 18 personas fundamos ADMA en Honduras, de la que soy presidenta desde hace cuatro años.

tmhncristinacaalCuando entré a la pequeña comunidad de las Hermanas de la Resurrección me llamó la atención el trabajo pastoral que hacían en las comunidades rurales, preparando a los niños misioneros, los jóvenes misioneros, la pastoral juvenil y los matrimonios jóvenes para salvar sus vidas para Dios. No solo se preocupaban de mostrarles la vida espiritual, sino también de ayudar a los hermanos a progresar en la vida diaria en cuanto a la agricultura, la pecuaria, y así salir de su pobreza.

Además pude apreciar la dedicación de las hermanas por servir a sus hermanos indígenas mediante la alegría según la vida y la acción de san Juan Bosco. Lo que les encantaba a los jóvenes en sus cursillos era el programa radial, los numerosos folletos, las vidas de santos, los abundantes cantos, dinámicas, teatros, etc que se utilizaban para reunir y sensibilizar a lo jóvenes y niños.

La vida cristiana es una relación personal de amistad .::. Foto: J. RivasEvangelización y vocación son dos elementos inseparables. Más aún, criterio de autenticidad de una buena evangelización es su capacidad de suscitar vocaciones, de madurar proyectos de vida evangélica, de implicar totalmente a la persona de los que son evangelizados, hasta hacerlos discípulos y apóstoles.

Un dato histórico de la vida de Jesús, confirmado por los cuatro evangelistas, es que, desde el comienzo de su actividad evangelizadora (cf. Mc 1,14-15), Jesús llamó a algunos a seguirlo (cf. Mc 1,16-20; Mt 4,18-19; Lc 5,10-11; Jn 1,35-39). Estos primeros discípulos suyos se convirtieron de ese modo en «compañeros todo el tiempo que el Señor Jesús convivió con nosotros, a partir del bautismo de Juan hasta el día en que nos fue llevado» (Hch 1,21-22).

presentacionLos salesianos de mayor edad recordamos con nostalgia aquellos viejos tiempos en que “éramos muchos”. Las casas de formación estaban llenas. Los candidatos acudían a tocar la puerta.

De repente comenzó la era del hielo. Los números se reducían sensiblemente. La alarma empezó a sonar. Los candidatos aparecían a cuentagotas. La opción vocacional era quebradiza y los entusiasmos iniciales se apagaban con facilidad. Un desaliento comenzó a cundir. ¿Éramos una especie en vías de extinción? ¿Qué estrategias había que diseñar para sobrevivir?

tmxquesevan2La inmigración es un tema triste, dado el dolor que provoca en millones de seres humanos necesitados. Pero quedarse con esta visión corta puede dar lugar al cinismo, la resignación y la desesperanza.


La palabra "utopía" se entiende comúnmente como una ilusión agradable, pero imposible de alcanzar, algo así como soñar despierto. Sin embargo, hay otro modo de entender la utopía. Esta se refiere al polo de atracción que genera un dinamismo que impele a superar la situación actual buscando construir una nueva realidad. Otro mundo es posible. Tarea nunca terminada, pero que, en lugar de defraudar, estimula a caminar en esperanza.

Pronto  comienzan  a experimentar la amargura  de sentirse  no aceptados. Foto EDHJesús narra aquella simpática parábola de la viejita pobre que acude al juez malvado para que la defienda. El juez no está para perder el tiempo con esas pequeñeces y la ignora. Pero la viejita, con la insistencia propia de los más pobres, le tuerce el brazo al juez. Este, para quitársela de encima, termina por atenderla.

Ojalá hubiera en nuestros tiempos un final tan feliz como el de la parábola. Pero no. A los millones de inmigrantes que tocan a la puerta de los países ricos no los sostiene la esperanza de la viejita de la parábola. La puerta está bien trancada. Y si se colaron por algún falso portillo, se desata la cacería. Hay que echarlos fuera porque cometieron el delito de llegar a trabajar.