©michael bishAunque son ideas y conceptos trillados, quiero resaltar que el amor es la clave para la vida, para mejorar nuestras realidades, para construir y seguir de pie hasta el final de la existencia... incluso después, porque el amor también trasciende a la muerte. Y una de las maneras en las que se materializa el amor es cuando cuidamos a quienes amamos.

©michael bishAunque son ideas y conceptos trillados, quiero resaltar que el amor es la clave para la vida, para mejorar nuestras realidades, para construir y seguir de pie hasta el final de la existencia... incluso después, porque el amor también trasciende a la muerte. Y una de las maneras en las que se materializa el amor es cuando cuidamos a quienes amamos.

©MilanmakkovicNos acercamos a la Navidad y no comprar es casi imposible. Al menos para las familias afortunadas en las que los adultos a cargo tienen un empleo con ingresos fijos para destinar a los festejos de la época. Y, ya que vivimos en unmundo de crisis financiera y humanitaria, nos cae bien a todos reflexionar al respecto en estas fechas.

El amor nos hace mejores personas.El amor, por todos es sabido, es el artífice de muchas otras virtudes. No estoy ilustrando a nadie al decir que donde hay amor hay armonía, bondad, paciencia, generosidad y sacrificio.

Pero, principalmente, el amor es trascendental. Atraviesa con fuerza el tiempo, fronteras, idiomas y hasta creencias religiosas. Trasciende, pues. También es trascendental en la otra acepción, que es de mucha importancia por las consecuencias que trae tras de sí.

Expresar gratitud, estimar y apreciar lo que la pareja hace por nuestro beneficio y corresponder de alguna manera al mismo.No existe una receta mágica para construir una familia feliz y mucho menos una que sea universal, principalmente cuando cada vez hay más familias de todo tipo y cada una tiene sus propias maneras de fomentar sus valores. Sin embargo, hay puntos de gran coincidencia en el trato entre parejas que traen como consecuencia una familia más sólida.

En familia 2

Suena duro, e instintivamente uno se resiste a educar a sus hijos para que pierdan. ¿Quién en su sano juicio va a querer tener un hijo perdedor?

Suena duro, e instintivamente uno se resiste a educar a sus hijos para que pierdan. ¿Quién en su sano juicio va a querer tener un hijo perdedor?

En familia 2En algún sitio del inmenso lugar llamado internet, leí hace un tiempo las conmovedoras palabras de una madre estadounidense cuyo hijo adolescente había muerto por una sobredosis.