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Ante la imposibilidad física de acudir al sacramento eucarístico podemos unirnos místicamente (espiritualmente) al sacrificio de Cristo mediante la comunión espiritualCristo muerto y resucitado, entregado en la Eucaristía es el centro de la vida de la Iglesia y de la vida de cada creyente. Sucede que no siempre podemos acceder a la Eucaristía de modo sacramental, bien porque no estamos en gracia de Dios (en pecado mortal), y nuestra situación de vida no concuerde con la vida que debemos vivir como bautizados, o por estar enfermos, o por vivir en una zona alejada en la que los sacramentos no se celebran con regularidad. Algún viaje de emergencia u otra complicación extraordinaria podría también limitar nuestro acceso a la Eucaristía.

¿Tu conciencia es libre o está condicionada por lo que otros dicen?La conciencia es el origen de las convicciones personales de un individuo. La conciencia emite por medio de la razón juicios sobre la moralidad de situaciones concretas y tiene la facultad de juzgar las normas sociales y religiosas.

Si no se reconoce la personalidad del hombre en su realidad íntegra, desaparece toda posibilidad de fundamentar el derecho y la justicia en el mundo.El principio de justicia suele expresarse así: ‘Dar a cada uno lo suyo’.

Entre las cosas que hoy nos preocupan, hay pocas que no guarden relación con la justicia. Aquí entra el problema de los derechos humanos, de la guerra, de las leyes u órdenes injustas, la pena de muerte, la igualdad de derechos del hombre y la mujer, los autoritarismos, las dictaduras, el respeto a la propiedad legítima. Ninguno de estos temas está libre de controversia.

"Esta experiencia nos hizo comprender la urgencia del mandato misionero".Todo comenzó una mañana de noviembre de 2024. El aire estaba cargado de expectativas cuando los prenovicios, junto a otros salesianos formandos, nos embarcamos en una misión salesiana hacia San Pedro Carchá, en Alta Verapaz, Guatemala. No sabíamos que esas semanas de apostolado abrirían nuestros ojos a una dimensión desconocida: las misiones indígenas.

"Estoy convencido de que Dios nos ha llamado, a cada uno de nosotros, por amor".Queridos hermanos, espero que se encuentren bien y que la paz de nuestro Señor Jesucristo esté siempre con ustedes. Quiero compartirles algunas reflexiones que surgieron tras el último acontecimiento que viví junto a mis hermanos de comunidad en CRESCO. Espero que estas palabras sean de provecho para todos.

“Lo escuchaba atento y no podía quitar de mi mente la escena de los discípulos de Emaús”.Era el tercer día del Camino de Santiago, esta centenaria peregrinación hacia la Catedral de Santiago de Compostela, templo que custodia los restos de este apóstol de Jesús. Junto con un hermano salesiano nos aventuramos a recorrer ciento quince kilómetros a pie, yendo tras las huellas y los caminos que millones de peregrinos, con el pasar de los siglos, han hecho.