l Rector Mayor invita a los jóvenes a mirar, escuchar, elegir y actuar, siguiendo el camino de Don Bosco. (ANS - Turín) - “‘Aquí en Valdocco hay que reconocer que el porvenir comienza ayer’. Se puede pensar que hay un error. En cambio, no. Nosotros somos herederos de una experiencia extraordinaria que se nos da, que se nos confía. ¡Ánimo!” Con esta simpática cita de su predecesor, padre Egidio Viganò, el Rector Mayor de los Salesianos de Don Bosco, padre Fabio Attard, en su primera fiesta de Don Bosco desde que fue elegido para este encargo, concluyó la homilía-mensaje a los jóvenes del Movimiento Juvenil Salesiano (MJS) con ocasión de la Fiesta de Don Bosco, el sábado 31 de enero de 2026, en una celebración eucarística marcada por gran profundidad, entusiasmo y auténtica espiritualidad juvenil salesiana.

La Fiesta de Don Bosco en la Basílica de María Auxiliadora de Valdocco, cuna y centro espiritual del carisma salesiano a nivel mundial, había comenzado en realidad ya en la tarde del 30 de enero, con las Primeras Vísperas de la fiesta presididas por el mismo Rector Mayor, y una vigilia de oración animada por los novicios del Colle Don Bosco, sobre el tema “Hasta mi último aliento”.

Al concluir la celebración de las Primeras Vísperas, el Rector Mayor entregó también a los fieles reunidos en la basílica su pensamiento de la “buenas noches salesiana”, en la que remarcó dos aspectos principales de Don Bosco: su estar “arraigado en Cristo” y profundamente “implicado con la historia” de la ciudad, en una implicación que no era meramente social, sino misionera, que lo llevaba a ver personas y situaciones a la luz del Evangelio y de la inteligencia.

El día de la fiesta, la iglesia de María Auxiliadora estuvo siempre llena de fieles, llegados de todas partes para homenajear al Padre y Maestro de la Juventud y para participar en las numerosas eucaristías previstas para la jornada —nada menos que siete, desde las 7:00 hasta las 21:00 — u otros momentos espirituales programados. También la elección de quién presidió las misas fue atenta y calculada, orientada a reforzar las relaciones con la comunidad ciudadana local.

Por eso, detrás del altar de la Basílica se alternaron los vicarios episcopales para la formación y para la pastoral en el territorio, respectivamente padre Michele Roselli y padre Mario Aversano; luego el superior de la Circunscripción especial de Piamonte y Valle de Aosta (ICP), padre Leonardo Mancini; hacia el final de la mañana, el arzobispo de la ciudad, cardenal Roberto Repole —en una misa concelebrada también por el Rector Mayor—; y, a media tarde, monseñor Alessandro Giraudo, obispo auxiliar de Turín.

El punto culminante de la fiesta se alcanzó, obviamente, con la misa presidida por el Rector Mayor, en una celebración colmada de fieles hasta el máximo de su capacidad, litúrgicamente muy cuidada y acompañada por el Coro y la Orquesta de los jóvenes de Novara. Junto a él en el altar, con el ecónomo general de la Congregación, padre Gabriel Stawowy, padre Attard ofreció una homilía en conexión con el Aguinaldo que él difundió para este dos mil veintiséis.

En su reflexión entregada a los jóvenes, el Rector Mayor retomó los cuatro verbos fundamentales del Aguinaldo —mirar, escuchar, elegir y actuar— y recorrió con ellos el camino de vida de Don Bosco, exhortando a los jóvenes presentes a asumir las mismas actitudes para realizar también ellos el mismo camino.

“Mirar” es la primera exhortación que la Virgen hace al pequeño Juanito en el Sueño de los Nueve Años, y en tal sentido se refiere a “tomar en serio la realidad en la que se vive”. “¿Tenemos el valor de dejarnos interpelar por lo que está pasando a nuestro alrededor?”, preguntó a modo de provocación.

El segundo verbo es escuchar: “Podemos mirar y tomar distancia. Sí, he visto, pero no es que me interese...”. Escuchar, en cambio, significa: “¿Qué me dice aquello que veo? ¿Cómo me interpela aquello que veo?”.

De ahí se pasa al tercer verbo, el decisivo: elegir. “Si tenemos la inteligencia necesaria para comprender aquello que miramos, y también la sinceridad para escuchar lo que nos está diciendo lo que miramos, después hay que ponerse en camino y preguntarse: ¿cuáles son las elecciones de mi vida? ¿Cuál es la llamada que quisiera asumir?”, continuó el Rector Mayor.

Y, finalmente, finalizó con el cuarto verbo, actuar: “Cuando llegamos a ese punto, entonces el actuar se convierte en una consecuencia. Hago aquellas elecciones que, en el discernimiento del elegir, hacen madurar aquello que he mirado y aquello que he escuchado”.

Las celebraciones por la fiesta de Don Bosco 2026 en Turín-Valdocco —que habían previsto por la tarde también la bendición de los muchachos en el altar de Don Bosco, y un tiempo para la adoración y las Segundas Vísperas— concluyeron finalmente con la eucaristía celebrada junto con los miembros del llamado “arsenal de la paz” del “Sermig” —el Servicio Misionero Juvenil.

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