Ciudad del Vaticano, febrero 2026.- Escucha, ayuno, comunidad: estos son los tres ejes fundamentales sobre los que basar el camino de conversión de la Cuaresma ofrecido por el papa León XIV a los fieles. Su mensaje, publicado por la Sala de Prensa de la Santa Sede, recuerda cómo este tiempo puede ser una ocasión propicia para “volver a poner el misterio de Dios en el centro de nuestra vida”.
“Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu”, comienza el Pontífice, subrayando que es precisamente en la medida en que se da hospitalidad a la Palabra y a la gracia divina como esta tiene la facultad de obrar y transformar la vida de las personas.
Por eso, la escucha de la Palabra es el primer paso para iniciar un serio camino de conversión. Y, por otra parte, León XIV subraya que “la escucha es un rasgo distintivo” también de Dios, atento a los gritos del oprimido. “He observado la miseria de mi pueblo en Egipto y he oído su grito” (Ex. 3,7), cita el Santo Padre; por lo cual invita a los fieles a imitar el ejemplo de Dios y, así como Él escucha y se entrega por los pobres, también los cristianos son enviados “a reconocer que «la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida»”.
El paso siguiente a la escucha es el ayuno, práctica ascética antiquísima, que sirve “para discernir y ordenar los apetitos”, pero, sobre todo, permite “ensanchar el deseo”, “de modo que se dirija a Dios y se oriente a obrar el bien”.
En tal sentido, tras reafirmar la eficacia y la bondad del ayuno que implica al cuerpo, el Santo Padre exhorta también a un ayuno metafórico, el “de las palabras que golpean y hieren a nuestro prójimo”. El suyo es, pues, una invitación a “desarmar el lenguaje”, con la certeza de que, de este modo, “tantas palabras de odio dejarán paso a palabras de esperanza y de paz”.
Por último, el Papa subraya la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno,sin las cuales cualquier buena intención corre el riesgo de enorgullecer el corazón. Así, invita a compartir la escucha y el ayuno, en un recorrido conjunto en el que “la escucha de la Palabra de Dios, así como del grito de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de la vida común y el ayuno sostenga un arrepentimiento real”.
El mensaje completo de León XIV está disponible en varias lenguas aquí.