Roma, febrero 2026. – En el primer Domingo de Cuaresma, 22 de febrero de 2026, y en el día de la fiesta de la Cátedra de San Pedro, el papa León XIV realizó una visita pastoral a la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en Via Marsala, confiada a los Salesianos de Don Bosco. Un acontecimiento de profundo significado eclesial y espiritual, que vio a la comunidad reunirse en torno al Sucesor de Pedro en un clima de alegría, comunión e intensa participación.
El Santo Padre llegó al patio de la parroquia entre aplausos, saludando personalmente a cientos de personas, una por una, bendiciendo a los niños y deteniéndose con los ancianos y los enfermos. No fue una procesión formal, sino la presencia paterna de un pastor entre su pueblo, marcada por gestos sencillos, profundamente humanos y pastoralmente significativos.
En sus primeras palabras, el Papa recordó el significado del nombre mismo de la Basílica: el “Corazón” de Jesús como símbolo de un amor sin confines, misericordioso y universal. «Es el amor de Jesús, es su misericordia la que nos ha reunido esta mañana», afirmó, subrayando cómo la variedad de lenguas y procedencias es signo concreto de unidad y fraternidad, don del Espíritu.
La celebración eucarística, corazón de la visita pastoral, fue presidida por el Santo Padre y concelebrada, entre otros, por el cardenal Baldo Reina, por el cardenal Giuseppe Versaldi, por don Fabio Attard, Rector Mayor de los Salesianos, y por el párroco padre Javier Ortiz Rodríguez, junto con sacerdotes y miembros de la Casa Generalicia.
En el corazón de la homilía, el papa León XIV invitó a los fieles a vivir el tiempo cuaresmal como un camino de retorno a las fuentes de la fe, redescubriendo la gracia del bautismo. Indicó en Cristo —que en el desierto rechaza las seducciones del maligno— el rostro del hombre nuevo y la revelación de una libertad que se cumple en el amor y en la obediencia filial al Padre. Particularmente significativa fue la presencia de cinco catecúmenos, signo de un nuevo inicio para toda la comunidad.
Después de la Eucaristía, el Papa se encontró con la Comunidad Salesiana de la Casa Generalicia. Fue un encuentro fraterno, sencillo y profundo, en el cual se respiró el espíritu de Don Bosco y el afecto filial hacia el Sucesor de Pedro. El Rector Mayor expresó la alegría y la gratitud por la visita, recordando el histórico vínculo entre Don Bosco y el papa León XIII y renovando la fidelidad de la Congregación «Cum Petro et Sub Petro».
En su intervención, el papa León XIV afirmó: «Entre tantos signos que no han sido escritos, está la vida consagrada. Y sinceramente querría deciros a vosotros: está la comunidad salesiana», reconociendo en la Congregación un signo vivo de la presencia de Cristo, especialmente a través del servicio generoso a los jóvenes, en contextos marcados por pobreza, conflicto y fragilidad.
Recordando el contexto urbano de la zona de Termini, el Papa animó a la comunidad a ser un verdadero “centro de atención cercana”, un puerto de acogida y esperanza, una levadura de Evangelio en la masa del territorio. Al término de la visita, impartió su bendición y saludó personalmente a cada uno de los presentes.
En este primer Domingo de Cuaresma, la visita del papa León XIV a la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús quedará en la memoria de la comunidad como un tiempo de gracia y de renovación, en el corazón pulsante de Roma, junto a los lugares del tránsito y de la incertidumbre.