BITACORA DE UN SALESIANO

Imagen propiedad de zazzle.esDomingo, 7.00 pm. Regreso a la sacristía después de celebrar la misa. Acólitos, lectores, ministros de la eucaristía y yo hacemos una reverencia a la cruz. Luego viene la desbandada: despedidas, bromas, comentarios. Además, está preparado el nuevo equipo litúrgico para la siguiente misa. Es mucha gente para la de por sí espaciosa sacristía.

Tarde de domingo. Acostumbro cerrar mi pastoral de domingo con la celebración de la misa a las seis de la tarde. La mañana la he pasado con los vivarachos oratorianos y los alegres catequistas. En cambio, por la tarde tengo una hora de confesión y esa misa vespertina.

Imagen propiedad de: demanoconjesus.blogspotsTome usted el evangelio. Ábralo al azar. Apunte con el dedo un texto cualquiera. Imagine que nunca lo ha leído. Siéntese cómodo. Lea las frases saboreándolas. Eche a volar su imaginación. Métase en la escena narrada como un personaje más. O identifíquese con Jesús, que sería lo mejor. Hágase muchas preguntas: cuál era la novedad del relato que hizo que al evangelista le pareciera impactante. Agudice su atención para descubrir el conflicto que se esconde por allí.

confesionLos domingos por la tarde acostumbro confesar un par de horas. Visto el alba blanca, el cingulo y la estola y me encamino al confesionario. Enciendo la luz y el ventilador. Frente a mí, muy cerca, una banquita para el penitente. Está también la opción de la ventanilla lateral con cortina, pero pocos la usan. Prefieren el dialogo cara a cara.

Qeqchíes.Viví 17 años en la misión salesiana en Carchá, Guatemala. Eso queda al norte del país. Es un territorio habitado mayoritariamente por indígenas qeqchí. Me gustó. ¿Qué me gustó? No los aguaceros que me empaparon mientras caminaba a pie visitando aldeas.

 

Qué viaje...Viajar a Roma siempre despierta ilusiones. Esta vez estábamos convocados los cuarenta directores del Boletín Salesiano. El viaje procedió normal hasta que llegué a Amsterdam. Mi tiempo de conexión a Roma era una hora escasa.