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hombre y mujerSe está produciendo en la actualidad un giro de pensamiento, debido a las consecuencias negativas de la revolución sexual y de la ideología de género. Está reapareciendo la estabilidad matrimonial como un beneficio para la sociedad.

DB. Imagen disponible en línea. Escribo este post el 31 de enero, fecha en que los salesianos alrededor del mundo celebran la fiesta de Don Bosco. Y rescato una publicación de septiembre del 2015 en la que el papa Francisco relata una anécdota de San Juan Bosco para explicar la importancia de su estilo educativo en la sociedad actual.

Cuello tecnológico.Con el auge de la tecnología han surgido nuevos padecimientos que atentan contra la salud del ser humano. Uno de ellos es el “text neck” o “cuello de texto”. Esta afección, como su nombre lo dice, se localiza en el cuello y se manifiesta con malestares en toda la zona cervical. Esto se debe a usar el celular o tablet por largos periodos de tiempo, ya sea contestando conversaciones u observando los últimos post de los amigos.

Los medios de comunicación.Los Medios de Comunicación difunden actualmente un mensaje, según el cual, cada persona debe encontrar su identidad ya sea heterosexual, homosexual o bisexual. Dichos Medios tratan de persuadirnos de ello, con historias idealizadas de los que ‘salen del armario’. Creemos que ese tipo de acciones fomentan muchas situaciones desafortunadas en las que se están viendo involucrados nuestros jóvenes.

Don Bosco. Imagen disponible en línea. Cuando papá cumplió 25 años como exalumno salesiano, me pidió que lo acompañara a la misa del 31 de enero en el colegio. No recuerdo cómo le dije que sí, pero estoy seguro que jamás olvidaré haberlo visto tan atento al sacerdote, sentado en la banca como si fuera casa suya, siguiendo cada momento con entera devoción y, lleno de entusiasmo, al terminar la misa, unirse al coro, a todo pulmón, para entonar el himno salesiano. El grito “Don Bosco, Don Bosco, acorde infinito…” me caló profundo. Tanto que no perdí la oportunidad para bromear y decirle que se había emocionado. Él, sonriente y casi proféticamente me dijo: “un día lo vas a entender patojo”.

Indigno... No siempre comprendemos cómo un triste pecador, puede ser digno testigo de Cristo ante los hombres. ¿No debería Dios velar por la dignidad de sus ministros, muchos de los cuales provenimos de la recuperación de una vida de pecado? ¡Somos tan indignos!