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Imágen cortesía de: karkovski.typepad.com En mi vida de madre, no he sido muy asidua a celebrar el día del niño o halloween, pues creo que no son celebraciones relevantes para la vida de un pequeño.

 

He querido enseñarles a mis hijos que las celebraciones no requieren de un día específico, ni regalos,  sin embargo entienden que es un día de “celebración” y este año en particular me pidieron un regalo.  Yo les compré algo simbólico, pero como buenos niños se alegraron mucho al sentirse importantes.

Días después, se me presentó la oportunidad de ir a celebrar el día del niño a una comunidad de escazos recursos, en el interior del país que es apoyada por una ONG.

Me entusiasmé  mucho al  llevar un poco de alegría a estos niños y niñas, que muy pocas veces tienen esta oportunidad de sentirse importantes. Al ver la algarabia de los pequeños, hice conciencia  y pensé, que si bien es cierto, estos niños no tienen las mismas oportunidades que mis hijos, todos son niños se ilusionan al  disfrutan de cualquier celebración, por sencilla e irrelevante que nos parezca a  los adultos.

Fue una experiencia abrumadora, llena de emociones encontradas, estaba feliz de poder hacer algo por estos pequeños, pero me sentía “mal” por no haberle celebrado a mis principes su dia especial. Estas criaturitas sin pensarlo dos veces nos abrieron su corazón, se divirtieron con nosotros, compartieron sin temor su alegría y su tristeza al saber que no nos quedaríamos.  Me resultaban tan distintos y tan parecidos todos los niños, que ese día deseaba volar para estar con mis querubines.

Los niños son niños y yo como madre, aprendí que debo dejar de pedirles que se “comporten”, que no toquen, que no corran, que no experimenten, porque su mente libre e inconciente del peligro es lo que los hace únicos e invalorables. Esas travesuras, que muchas veces nos quitan la paz, son sus forma de aprender a vivir.

Cuando regresé a mi casa les dije eufórica “feliz día del niño” Lucía me abrazó y José me respondió “mamaaaaaá, el día del niño ya pasó”, pero yo me propuse que  todos los días serían como el día del niño para ellos.

 

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